Cansancio

Hay días, cada vez más frecuentes, cada vez más pesados, cada vez más insoportables, que le roban el brillo a los colores, y me aplastan en mi cama por las mañanas, incluso en las tardes cuando tengo tiempo libre. Son días en los que no me dan ganas de cepillar mi cabello, y me pongo la misma ropa que el día anterior, la cual a veces resulta ser la misma playera que usé la semana pasada... Los mismos jeans, los mismos tenis. No importa, mi cansancio no me va a dejar salir de mi cama. 

En esos días veo mis libros esperando a que los lea; sé que son interesantes, que deseo leerlos, pero mi manos no los buscan, ni mis brazos quieren alargarse para alcanzarlos. También veo mis libretas con las hojas en blanco, esperando a que ponga en ellas los millones de palabras que cruzan por mi mente. Y me molesta, me enfurece, que las palabras no bajen a mis dedos para fundirse con la tinta de mi pluma, que se extingan antes de tocar mis labios. Pero no hago nada, porque no puedo hacer nada, más que cambiar la canción que se reproduce en mi celular. 

Son estos días en los que pienso que ya estoy cansada de tener que recordar los cumpleaños de todos, y tener que mandarles un mensaje para no ser grosera ni alejarme de ellos. Es cuando no puedo fingir amabilidad, ni puedo dar una buena cara a todos, de qué sirve tanta falsedad? Son estos días en los que detesto las filas de espera, en los que me da asco viajar en el transporte público. Y me resulta difícil ser tolerante con los demás. Cuando la distancias me parecen más largas y los caminos cada vez más iguales. 

Es cuando me duele la felicidad de los otros, porque no entiendo cómo llegan a ella...no diviso su secreto. Pero continuo deslizando mi dedo en el inicio de Facebook, y en las fotografías de Instagram. Veo las vidas de los demás correr mientras siento la mía estancada. 

Cuando logro sacarme de mi cama, me veo al espejo y veo, aunque resulte extraño, el paso del tiempo en mi rostro. Veo unos bonitos ojos ocultos en sombras negras ocasionadas por el mal dormir. Veo mi piel seca, y mi cabello hecho nudos. Pero no importa, estoy demasiado cansada para arreglarlos. 

Durante estos días odio las canciones de amor, porque sé que no son para mí, y me frustran mis fracasos, mis ilusiones, mis anhelos rotos. De eso también ya estoy cansada. 

Me cansa incluso el sonido de los mensajes en mi celular, que de un tiempo a acá se han vuelto escasos porque no los contesto. 

Es porque estoy cansada, pero no entiendo el porqué. Simplemente lo estoy. 

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