viernes, 29 de mayo de 2015

Cuando Vargas Llosa me presentó a Víctor Hugo



Hace unas semanas tuve la gran oportunidad de asistir a la "Cátedra Magristral" de Mario Vargas Llosa en el Auditorio Luis Elizondo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. 

 ¿Cómo lo logré? Bien, pues mi adorada amiga y co-editora del blog Derrame de Letras, Sofía Valdéz, pidió a los organizadores dos boletos para que estas dos chicas blogueras pudieran asistir (Si aún no creen en el "Pidan y se les dará", ¡les recomiendo que comiencen a hacerlo!). Bien, asistimos, en medio de una llovizna y luego de caminar varias cuadras, llegamos, encontramos dos lugares y esperamos con ansias la entrada de Mario Vargas Llosa. Jamás he leído un libro de él, empecé "Memorias de una Niña Mala", pero por cuestiones de tiempo tuve que devolverlo a la biblioteca de mi escuela. Sin embargo, asistí porque el tema era "Víctor Hugo", este maravilloso escritor y político francés que todos admiramos, pero jamás terminamos de leer (refiriéndome a su gran legado escrito). 


El auditorio estaba lleno: prensa, organizadores, estudiantes y asistentes afortunados. La cátedra comenzó con una rápida y bastante completa semblanza sobre el autor peruano; después continuó la presentacicón y un breve soliloquio referente a la Literatura por las organizadoras del evento. El tema no era Vargas Llosa, el tema a presentar era Víctor Hugo, su vida, sus historias, la influencia que logró en su país, su herencia cultural que alcanza los corazones contemporáneos, el deseo de libertad, la motivación de acción, el poder que ejerció sus palabras. Sin emabrgo, aún y con todo esto, tampoco Víctor Hugo era el mensaje a dejar en nuestras mentes; el mensaje era el poder y la importancia de la lectura. Y Vargas Lllosa supo bien cómo introducirnos en el camino para recibir este mensaje, pues mientras nos contaba las peripecias de Hugo como la anécdota de su noche de bodas, así como su interés por la política, destacaba algo que está un tanto menospreciado hoy día: El poder de la Lectura. 


Los libros, tienen el poder de romper sistemas gubernamentales, no por nada la iglesia Católica colocó en el Índex, el índice de los libros prohibídos, a Los Miserables. Vargas Llosa expuso esto, un libro como Los Miserables tiene el poder de motivar mentes, de hacer soñar a la gente, de infundir a la gente la pasión de lo imposible, de soñar a ser algo más de lo que siempre somos. El poder de los libros, y de la Lectura en sí, infunde el poder y el valor para salir adelante de una u otra forma, y esto lo vemos sobre todo, en aquellos países donde la sociedad vive en opresión, los libros, ocultos en la clandestinidad, se presentan como el medio de respiro para la sociedad. Y nos hemos olvidado de esto, la Lectura hoy día, y sobre todo en países como México está relegada, los medios visuables acaparan la vida de las personas, y aunque esto no es malo, sí es hasta un cierto punto lamentable, porque la gente pierde la facultad de la imaginación, del razonamiento crítico, del deseo de vivir experiencias extraoridinarias que se presentan como infinitas posibilidades en los libros. La Lectura está olvidada, y por este olvido, los libros se vuelven cada vez más y más delgados, copias baratas de ideas ya conocidas, o aquellos que se convierten en bestsellers son el resultado de las palabras de personas "famosas" que destacan por todo menos por cultas o por ser un ejemplo a la sociedad.


Vargas Llosa dice: "la novela, es el único género literario donde la canitdad es un ingrediente de la calidad". Y sin embargo, hoy día buscamos más las novelas (y libros tambén) que no excedan las 200 páginas, porque de lo contrario son una péridida de tiempo. Los libros nacen para difundir ideas, en la buen literatura está escondida la compración de un mundo mejor contra aquel en el que vivimos, un mundo más profundo, y por eso se crea un malestar, se crea un insatisfacción de la realidad, que nos lleva a preguntarnos si es que podemos vivir en un mundo como en el que se nos presenta en la ficción. Leemos libros y abrimos realmente los ojos, así cuando volteamos a la realidad, vemos mediocridad; queremos más de lo que tenemos, queremos progreso. Esto es lo que ven los opresores y por eso en países totalitarios controlan la Literatura, y nosotros que la tenemos al alcance de la mano, la menospreciamos. La Literatura nos hace salir de lo que somos, nos hace querer ser más, y esto se traduce como el espíritu crítico, ese que le permite al ser humano crecer, que llevo al ser humano a la necesidad de conocer el origen de la materia, de observar el cielo y decubrilo. Y no lo vemos, no recordamos que esto nos llevó a la evolución.

La Literatura es más importante de lo que hoy se considera. En las instituciones se reduccen las clases de Literatura, porque se cree que sólo involucra contar historias. No, la Literatura es un alimento al alma, hace nacer el espíritu crítico. Permite que nazca la inventiva. Hace que los sueños nazcan, y cuando hay sueños, hay acciones. Sin la Literatura la sociedad está condenada a la oscuridad de la mente, al control de los medios tan fáciles de manipular, a la pérdida de la innovación y del deseo. La Literatura es el medio que permite comprar la realidad con el deseo, que da la perspectiva de una esperanza cuando hay miedo. Que te cuenta la vida de un personaje que al igual que tú sufre, o no sabe qué hacer La Literatura te da la alas, te da la fuerza. No sól te da un mayor léxico, o te ayuda a entretenerte, la Literatura va más allá... y de eso sólo te convences al leer.


 Por lo tanto, ¡Leámos! ¡Leámos! y... ¡Leámos siempre!

 Con la conferencia, Vargas Llosa no sólo me presentó a Víctor Hugo, también me recordó que hay miles de puertas que te transportan a un mundo mejor, y esas puertas, están esperando a ser abiertas al abrir los libros.


Alejandra

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